Para adrenalina, la que hace desprender este Plymoth Fury del año 58, rojo y blanco. Toda una maravilla clásica... con una buena dosis psicopática bajo el capó.
La novela de Stephen King, llevada a la gran pantalla por John Carpenter, sobre el proceso de transformación de un adolescente en una especie de 'cómplice' al volante de un coche poseído por las fuerzas del mal, causó más de una pesadilla y sirvió para hacernos mirar con otros ojos las líneas clásicas de los coches americanos de los años 50 -una de las obsesiones de King, a las que volvería en su literatura en novela 'Buick 8'- y, sobre todo, para poner en valor este raro y hermoso modelo clásico estadounidense, del que apenas se fabricaron 3.000 unidades por parte de la marca filial de Chrysler de este modelo en el año 58.
Eso sí, pese a su mal carácter, Christine era capaz, tras sus furiosos ratos homicidas, de 'curar sus propias heridas' y restaurarse de manera milagrosa: toda una alegría para las compañías de seguros.